Ya una vez en el Pillin, el viento era tan fuerte que te llevaba al espacio cualquier cosa que se te cayera (sobre eso pregúntenle al Felipe que perdió un guante que mas encima era prestado...) y pese a haber nevado recién, con el viento la nieve estaba con una capa de cartón corrugado que hacía que esquiar ahi fuera lo mismo que pasar por esos reductores de velocidad que hay en la carretera.
Si bien las condiciones no eran las mas ideales igual se pasaba bien, sobre todo cuando bajabas por ese pequeño valle que hay al lado norte del pillín y que esta mas protegido, no había nada de viento y la pista estaba sin pisar, por lo que tenías algunos momentos de tranquilidad, lo otro es que había excelente visibilidad (de todas las condiciones para esquí en la montaña, la visibilidad es para mi una de las más importantes).
Como al medio día nos empezamos a aburrir de andar todo el rato en los mismos lugares de siempre y como andabamos con las pieles nos tiramos a subir por el fresco (que estaba cerrado para variar) buscando alguna bajadita buena para darle.
Cuando hibamos llegando al final del arrastre nos percatamos de una muy buena bajada que se veía limpia y en cierta forma no tan afectada por el viento, ya que se veía bastante lisa la pared.
Cuando empezamos a subir nos dimos cuenta que tenía un angulo bastante mas pronunciado de lo que pensabamos, sobre todo para subirlo con pieles (si no teníamos cuidado al mover los esquis las pieles no agarraban bien en la nieve):
Cuando llegamos arriba, la vista fué espectacular, el sol se veía entre las nubes y por algunos momentos el viento cesó y nos dió los minutos justos para bajar la famosa pala (como dicen los españoles...jaja ) sin problemas.
Lo mejor de días así es que pese a que las condiciones no son las mejores, siempre hay algo que la montaña te puede entregar: el observar la magnitud de la fuerza de los elementos, el frío y lo grandes que son los cerros nevados, nos hace darnos cuenta de una verdad profunda y primitiva: el ser humano sin ninguno de los artificios que se fabrica para hacer frente a los elementos (lease ropa termica, parkas de gore-tex, botas, guantes, esquis, etc.) es absolutamente indefenso, tan indefenso como un niño recien nacido; esto es justamente lo que mucha gente debería alguna vez conocer: el hombre es un ser debil, tan debil que no puede hacer frente al mundo en solitario, por lo que no tiene nada por lo cual ser arrogante. Comprender esto nos lleva a la humildad, la cual a su vez nos lleva a conocer nuestra posición en el universo, quienes somos y cual es nuestra mision.
Pero que buenas fotos......
ResponderEliminary pensar que todo esto queda a solo a algunas horitas de donde vivimos.....
espero poder ir aunque sea una vez este año a tirarme en snowboard.
saludos
PD. el felipe podra perder un guante, pero es mas probable que lo vuelva a encontra y quizas hasta con unos skies el suertudo ese.